Quizá sea una maniobra dentro de un plan maestro que aún no nos puede desvelar, pero creo que Esperanza Aguirre se ha rajado. Supongo que con el ambiente caldeado de los últimos días, habrá sondeado la posibilidad de presentarse como alternativa a Rajoy en el congreso del PP en junio; y supongo también que se habrá encontrado con un panorama desolador, en cuanto a posibles apoyos.
Desolador es lo que nos espera a todos los liberales de este país cuando Pons afirma que Rajoy continúa la estela de Aznar, que es la que debe seguir. Toma Moreno. Aznar de Moisés, cruzando el Mar Rojo y designando con el bastón a Rajoy para que continúe guiando al pueblo de Dios hacia el desastre total; no caben eufemismos.
El gran acierto de Aznar fue unir a una pléyade de agrupaciones de derechas: liberales, conservadores, democristianos, etc, en un partido cohesionado en torno a su persona. Una medida de emergencia que funcionó muy bien, ya que el carisma privado del bigotes logró que hasta Gallardón estuviera más o menos contento. Pero eso no funciona ahora, cuando es urgente dar la batalla de las ideas (Espe dixit) contra los que se empeñan en convertirse en los gurús de la democracia y desterrar políticamente a sus adversarios (¿estaré hablando de ZP y cía?).
Y es que este es el problema real. La amenaza de una pseudodemocracia a la mexicana es enorme aunque lejana todavía. ¿Cómo se va a regenerar la Izquierda si la Derecha no le presenta una verdadera confrontación a favor de los ciudadanos? Los bien-pagaos crecen en ambos partidos con una solidez preocupante, y la rebelión de las masas aún se la espera (lleva siglos de retraso).
Desolador es lo que nos espera a todos los liberales de este país cuando Pons afirma que Rajoy continúa la estela de Aznar, que es la que debe seguir. Toma Moreno. Aznar de Moisés, cruzando el Mar Rojo y designando con el bastón a Rajoy para que continúe guiando al pueblo de Dios hacia el desastre total; no caben eufemismos.
El gran acierto de Aznar fue unir a una pléyade de agrupaciones de derechas: liberales, conservadores, democristianos, etc, en un partido cohesionado en torno a su persona. Una medida de emergencia que funcionó muy bien, ya que el carisma privado del bigotes logró que hasta Gallardón estuviera más o menos contento. Pero eso no funciona ahora, cuando es urgente dar la batalla de las ideas (Espe dixit) contra los que se empeñan en convertirse en los gurús de la democracia y desterrar políticamente a sus adversarios (¿estaré hablando de ZP y cía?).
Y es que este es el problema real. La amenaza de una pseudodemocracia a la mexicana es enorme aunque lejana todavía. ¿Cómo se va a regenerar la Izquierda si la Derecha no le presenta una verdadera confrontación a favor de los ciudadanos? Los bien-pagaos crecen en ambos partidos con una solidez preocupante, y la rebelión de las masas aún se la espera (lleva siglos de retraso).


