¡Vaya lunes!
Me encuentro con la resaca de la manifa del sábado, en la que al parecer sindicalistas y artistas culpaban a los empresarios de la crisis y del desempleo (tócate las narices). Creo que faltaba el eslogan, Apesebrados al poder. Bueno, realmente ya están en el poder, pero siempre se quiere más. A los artistas, como viven en los mundos de Yupi, no les importa morder la mano que en teoría ha de darles de comer, para eso estamos los españolitos de a pie, para subvencionarles los proyectos culturales a base de impuestos (luego dirán que no quieren financiar con sus impuestos a la Iglesia, pero nosotros somos unos reaccionarios cuando queremos que se les aplique la misma moneda). Para qué queremos a los empresarios, claro.
Ahora mismo, mientras escribo esto, tiene lugar la Conferencia de Presidentes. Algún medio, imagino que irónicamente, titulaba que todos los presidentes autonómicos llegaban puntuales a su cita con Zapatero a pesar del temporal. ¡No te jiba! ¡Si la mayoría llevan aquí dos o tres días con sus respectivos jefes de filas para preparar la cosa! Y digo yo, este invento está muy bien, como traslación de las cumbres de la UE a nivel cañí, pero entonces, ¿para qué coño sirve el Senado? A sí, se me olvidaba, sirve para que unos cuantos sigan chupando del bote (como Fraga) o chupen aún más (como la Pajín).
Y Copenhague. Dicen que hay disputa (vaya palabrita) entre EEUU y China. Entre la superpotencia y la eterna superpotencia, vamos la misma historia de simpre, entre Roma y Cartago, entre Bizancio y Persia. Estas cumbres de la cosa climática que tanto gustan al ecologismo sandía (verde por fuera, rojo por dentro) parecen programadas por los capitostes del Primer Mundo para perpetuar su dominio económico y político sobre el Tercer Mundo. En plan neocolonial, quieren reducir sus emisiones contaminantes y las de los países en vía de desarrollo, para hundirlos cada vez más en la pobreza. Las ONG calladas como putas, no sea que se les acabe el chiringuito.
Y la resaca de la Espe. Desde que presentó el otro día el libro de discursos se encuentra desatada. Parafrasea a Reagan y critica a los liberados sindicales del prmier párrafo. Cada vez estoy más convencido que ella no quiere ser la Iron Maiden española. Ella quiere ser Reagan, y como él se tomará su tiempo para salir al prime-time político. El momento: dentro de cuatro años, después de otra derrota de Rajoy, victoria de ZP, Chacón o Pajín, el país hecho unos zorros, la gente hasta las narices. Saldrá ella, presumiendo de gestión en California y dando la vuelta a la tortilla cuando se le critique su edad. Entonces dirá eso de que El gobierno no soluciona problemas. El problema es el gobierno.
Me encuentro con la resaca de la manifa del sábado, en la que al parecer sindicalistas y artistas culpaban a los empresarios de la crisis y del desempleo (tócate las narices). Creo que faltaba el eslogan, Apesebrados al poder. Bueno, realmente ya están en el poder, pero siempre se quiere más. A los artistas, como viven en los mundos de Yupi, no les importa morder la mano que en teoría ha de darles de comer, para eso estamos los españolitos de a pie, para subvencionarles los proyectos culturales a base de impuestos (luego dirán que no quieren financiar con sus impuestos a la Iglesia, pero nosotros somos unos reaccionarios cuando queremos que se les aplique la misma moneda). Para qué queremos a los empresarios, claro.
Ahora mismo, mientras escribo esto, tiene lugar la Conferencia de Presidentes. Algún medio, imagino que irónicamente, titulaba que todos los presidentes autonómicos llegaban puntuales a su cita con Zapatero a pesar del temporal. ¡No te jiba! ¡Si la mayoría llevan aquí dos o tres días con sus respectivos jefes de filas para preparar la cosa! Y digo yo, este invento está muy bien, como traslación de las cumbres de la UE a nivel cañí, pero entonces, ¿para qué coño sirve el Senado? A sí, se me olvidaba, sirve para que unos cuantos sigan chupando del bote (como Fraga) o chupen aún más (como la Pajín).
Y Copenhague. Dicen que hay disputa (vaya palabrita) entre EEUU y China. Entre la superpotencia y la eterna superpotencia, vamos la misma historia de simpre, entre Roma y Cartago, entre Bizancio y Persia. Estas cumbres de la cosa climática que tanto gustan al ecologismo sandía (verde por fuera, rojo por dentro) parecen programadas por los capitostes del Primer Mundo para perpetuar su dominio económico y político sobre el Tercer Mundo. En plan neocolonial, quieren reducir sus emisiones contaminantes y las de los países en vía de desarrollo, para hundirlos cada vez más en la pobreza. Las ONG calladas como putas, no sea que se les acabe el chiringuito.
Y la resaca de la Espe. Desde que presentó el otro día el libro de discursos se encuentra desatada. Parafrasea a Reagan y critica a los liberados sindicales del prmier párrafo. Cada vez estoy más convencido que ella no quiere ser la Iron Maiden española. Ella quiere ser Reagan, y como él se tomará su tiempo para salir al prime-time político. El momento: dentro de cuatro años, después de otra derrota de Rajoy, victoria de ZP, Chacón o Pajín, el país hecho unos zorros, la gente hasta las narices. Saldrá ella, presumiendo de gestión en California y dando la vuelta a la tortilla cuando se le critique su edad. Entonces dirá eso de que El gobierno no soluciona problemas. El problema es el gobierno.


