Recuerdo una conversación que tuve con un amigo hace años, cuando no tenía tanto pelo en la cara, y sí más en la cabeza, sobre la corrupción política. Mi amigo sostenía que los políticos de izquierda, de origen humilde, deseaban ganar elecciones para trincar pasta, pero los de derechas, gente bien y niños de papá, lo que deseaban era el poder.
Han cambiado bastantes cosas desde que tuve aquella conversación. Ahora sabemos que todos los políticos son gente bien, niños de papá o pijos de capital de provincias y que a la izquierda y a la derecha, quieren ganar elecciones para trincar pasta y saborear el poder (será la erótica, quién sabe).
No obstante, esto parece una distracción, una cortina de humo para tapar la grave situación que padecemos. Situación multicausal, debida en parte a los tejemanejes de sastres, bigotes y chulopiscinas.
Es decir, el árbol no nos deja ver el bosque.
Han cambiado bastantes cosas desde que tuve aquella conversación. Ahora sabemos que todos los políticos son gente bien, niños de papá o pijos de capital de provincias y que a la izquierda y a la derecha, quieren ganar elecciones para trincar pasta y saborear el poder (será la erótica, quién sabe).
Oye tú, a éste no le toques que gracias a mí estás donde estásEl espectáculo de ayer es la prueba palpable de lo que digo: investigación sobre un trama de corrupción política, con un montón de implicados que se chantajean mutuamente para no perder sus prebendas. A mí no me toques que no ganas las próximas elecciones, Oye tú, a éste no le toques que gracias a mí estás donde estás, etc.
No obstante, esto parece una distracción, una cortina de humo para tapar la grave situación que padecemos. Situación multicausal, debida en parte a los tejemanejes de sastres, bigotes y chulopiscinas.
Es decir, el árbol no nos deja ver el bosque.

