Cuando éramos niños y nuestros padres o nuestros profesores nos cazaban después de hacer una travesura o pequeña putada, nuestro infantil cerebro soltaba de manera automática la respuesta de "Yo no he sido". El adulto que teníamos enfrente, mientras gesticulaba una leve sonrisa y arqueaba levemente una ceja, decía: "Sí, claro". Vamos, que la mayoría de las veces no colaba, habíamos jodido la moqueta y no teníamos escapatoria. No podíamos cargar las culpas a EEUU, ni a la coyuntura internacional, ni al capitalismo salvaje.
Ahora, el niño que jode la moqueta es el gobierno destepaís, y el adulto con cara de coña somos nosotros, y la mayoría no puede permitirse poner siquiera cara de coña, claro.
Cada vez es más palpable los usos y abusos de carácter franquista que pergeñan los gobernantes que nos desgobiernan:
Ahora, el niño que jode la moqueta es el gobierno destepaís, y el adulto con cara de coña somos nosotros, y la mayoría no puede permitirse poner siquiera cara de coña, claro.
Cada vez es más palpable los usos y abusos de carácter franquista que pergeñan los gobernantes que nos desgobiernan:
- Hemos cambiado el contubernio judeomasónico internacional de carácter leninista, por el complot de los especuladores del capitalismo radical.
- Los yanquis son lo peor de lo peor, pero no perdemos oportunidad de bajarnos los pantalones para salir en la foto. Aunque sea rezando.
- Tenemos que enviar emisarios por el ancho mundo para convencerles que somos la pera limonera y no una caca de vaca.
- Podríamos volver al esquema de partido único porque, ¿para qué vas a votar a Rajoy pudiendo votar al original?
- ...
Vamos, que de aquellos polvos vienen aquestos lodos. La progresía siempre recuerda el origen familiar y porfesional de la derecha con la misma habilidad que olvida el suyo. ZP, Delavogue, Cebrián... Todos tienen un pasado oscuro incompatible con su presente. ¿O no? Hay una especie de leyenda urbana que cuenta cómo en los estertores vitales del Paquísimo, un grupo de jerifaltes puso en marcha un plan para infiltrarse en un partido de la clandestinidad y ayudarle para así, mantenerse ellos y sus descendientes en el Poder, per secula seculorum.
Quizá la Transición fue una especie de metamorfosis en la que los capullos franquistas se transformaron en mariposas sociatas que van revoloteando de contubernio en contubernio.
Quizá la Transición fue una especie de metamorfosis en la que los capullos franquistas se transformaron en mariposas sociatas que van revoloteando de contubernio en contubernio.
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