Cautivo y desanimado, que no desarmado. Me retiro, que no me rindo.
El ánimo para dar la batalla de las ideas me flaquea. Las ideas, la libertad... permanecerán, pero prefiero, necesito que dicha batalla no invada otros ámbitos. Chantajes, bromas, estupideces sin sentido... Las causas no importan, las consecuencias sí; me retiro.
Los necios no entenderán este mensaje, anestesiados con espectáculos y ficciones diversas la mayoría; atrincherados en la estulticia intolerante una siniestra y preocupante minoría. No les culpo. Cuando eres consciente de la realidad, los momentos de ocio, placer, felicidad son más escasos y más difíciles de conseguir. Y no me refiero al remordimiento del niño subsahariano que se muere de hambre. Me refiero a problemas reales, que te los puedes topar cara a cara y si los ignoras, quizá tu nieto se parezca al niño somalí con la tripa hinchada...
Los próceres de la cosa del depende, del relativismo ideológico e institucionalizado, ocultan, mienten y roban... Hurtan hechos y derechos mientras el rebaño- más aborregado que nunca- aplaude a sus pastores, aunque sean lobos.
Parece que está bastante claro, ¿no? Pues no. Así que me voy a despedir haciendo un cóctel de didáctica, opinión y desahogo por capítulos. Uno cada semana, hasta que pueda retirarme a mi exilio intelectual en el Valhalla de a mí plin, que yo duermo en pikolín.
Lo dicho: me apartaré de las disputas, retiraré mis opiniones, renegaré de mis principios, y sin embargo... Eppur si muove.
El ánimo para dar la batalla de las ideas me flaquea. Las ideas, la libertad... permanecerán, pero prefiero, necesito que dicha batalla no invada otros ámbitos. Chantajes, bromas, estupideces sin sentido... Las causas no importan, las consecuencias sí; me retiro.
Los necios no entenderán este mensaje, anestesiados con espectáculos y ficciones diversas la mayoría; atrincherados en la estulticia intolerante una siniestra y preocupante minoría. No les culpo. Cuando eres consciente de la realidad, los momentos de ocio, placer, felicidad son más escasos y más difíciles de conseguir. Y no me refiero al remordimiento del niño subsahariano que se muere de hambre. Me refiero a problemas reales, que te los puedes topar cara a cara y si los ignoras, quizá tu nieto se parezca al niño somalí con la tripa hinchada...
Los próceres de la cosa del depende, del relativismo ideológico e institucionalizado, ocultan, mienten y roban... Hurtan hechos y derechos mientras el rebaño- más aborregado que nunca- aplaude a sus pastores, aunque sean lobos.
Parece que está bastante claro, ¿no? Pues no. Así que me voy a despedir haciendo un cóctel de didáctica, opinión y desahogo por capítulos. Uno cada semana, hasta que pueda retirarme a mi exilio intelectual en el Valhalla de a mí plin, que yo duermo en pikolín.
Lo dicho: me apartaré de las disputas, retiraré mis opiniones, renegaré de mis principios, y sin embargo... Eppur si muove.
2 comentarios:
Al final lo lograrán, si te retiras habrán vencido.
Pues no.Yo preferiria seguir leyéndole y que siguiera dando la batalla en éste blog.Recapacite,al final ganaremos,no lo dude.
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